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EL LÍDER DESENMASCARANDO A DON QUIJOTE (manejo del estrés) AUTORES: Fernando Aguirre y Hernandez Ana Gabriela Rodriguez (El sufrimiento de la humanidad radica en considerar permanente lo que por esencia es pasajero.Gastritis, colitis, dolor de cabeza, tensión, dolor muscular, mal humor, entre otros, son los efectos que tiene el estrés, después de un arduo día de trabajo o problemas en casa. Si te suena familiar, a esto se le conoce como “la enfermedad o la epidemia del siglo XX”.Después de haber llamado tu atención con el párrafo anterior se abre este capítulo con una frase del celebre Einstein: “en el fondo no hay una única realidad, sino tantas como ilusiones y mentes que las crean; y algunas de ellas tremendamente persistentes. Por lo tanto, la percepción de un entorno amenazante depende en gran medida de mecanismos atribucionales más de carácter personal que de cuestiones meramente objetivas”. El estrés se puede detallar como la respuesta que tiene nuestro organismo para adaptarse a impulsos o estímulos que provienen del exterior. Regularmente nos estresamos cuando tenemos que encarar situaciones que nos demandan habilidades que son muy difíciles de poner en práctica, por ejemplo, la paciencia en una avenida con tráfico, o platicar con alguien de escasos conocimientos o de plano convivir con personas que no son de nuestro total agrado. El estés también es respuesta de nuestro cuerpo ante un cambio sin aviso, un ascenso en el trabajo, una enfermedad, o incluso el desvelarse por ir al antro. Se da también frente a condiciones internas que perturban nuestro equilibrio emocional (como la angustia frente a un evento importante en el trabajo o por problemas de pareja). Estas respuestas no son malas en sí mismas, ya que su misión es preparar al cuerpo para estar alerta y actuar con más rapidez frente a una situación inusual o extraordinaria. Sin embargo, el estrés manejado inadecuadamente, nos lleva a huir de la situación estresante o a enfrentarla de manera violenta. Recordemos que estamos constituidos por tres dimensiones: mente-cuerpo-espíritu con una interdependencia tan grande, una sinergia tan fuerte entre las tres, que si afectamos a uno se afectan los otros dos y a la inversa. Existen dos tipos de estrés: 1. El Euestres: que da energía y ayuda a disfrutar de la vida, a hacerla interesante ya que los estímulos se convierten en retos. 2. El Diestres: hace que las personas estén enfermas, ansiosas y deprimidas. Este tipo de estrés es la causa principal de casi todas las enfermedades mentales y físicas. Entre sus efectos se cuentan la hiperactividad, trastornos alimentarios, adicciones, irritabilidad, llanto o compulsiones (por ejemplo: comprar por comprar sin poder evitarlo) falta de energía, obsesiones, tristeza y celos, entre otros. El estrés laboral puede darse en función de multitud de causas como: organización de las tareas propias del trabajo, fatiga o carga mental, condiciones ergonómicas determinadas, dificultades en las relaciones interpersonales o en el estilo de dirección, entre otras. No ayuda mucho saber qué es realmente estrés laboral y qué no lo es. Dentro de su dimensión jurídica; hay sentencias del tribunal supremo (2007) en la que se reconoce el estrés laboral como accidente de trabajo. No esta mal, pero si atendemos al real decreto del 2006 que taxonomiza[1] las enfermedades profesionales, no aparece reconocida como tal. Escabrosa cuestión, ¿no? El estrés laboral puede resultar un accidente de trabajo pero no una enfermedad profesional (¡que fuerte!). Podemos sufrir riesgos sintomáticos específicos en nuestra salud y nuestra cognición, pero no podemos llevarlo a un correlato de enfermedad crónica porque aún no está reconocido como tal. Entonces, podríamos llamar a algunos casos de estrés laboral que rascando un poco, quizá no lo son tanto, como algo quijotescos, ya que se da una percepción disfuncional y errónea del entorno por parte del trabajador. Si una de las bases del estrés laboral para un líder empieza por la formación de una percepción de amenaza del entorno, entra en el mundo de las subjetividades. Las percepciones dependen de los ojos con que se miran, o lo que es lo mismo, ver gigantes que nos atacan, cuando en realidad tan solo hay molinos de viento, bien podríamos decir que en muchos casos, el estrés laboral podría llamarse “el SINDROME DE DON QUIJOTE”.[2]Una vez en un curso de manejo de prioridades, se hablaba de las enfermedades graves provocadas por un continuo “distrés”[3] surgido por sobrecargas de trabajo. Una joven como de 29 años pidió la palabra para compartir con el grupo que un año atrás había sufrido un infarto (las mujeres a diferencia de los hombres el infarto no es fulminante, para buena noticia de ella), del cual se sentía muy orgullosa, ya que con esto ella demostraba su compromiso con la empresa para la que trabajaba y la pasión por su actividad y no pensaba cambiar su forma de trabajo. Sería bueno cuestionarnos si ella todavía seguirá con vida. El doctor Stephen R. Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, expresa que las personas somos libres de elegir lo que haremos en cada momento de nuestra vida, pero lo que indiscutiblemente no podemos elegir son las consecuencias naturales derivadas de elecciones. Se puede elegir no cambiar una actitud de trabajar más allá de los límites, pero lo que no se puede elegir, es que aumente considerablemente la probabilidad de que nos de un infarto. De jóvenes nos confiamos en la bondad de nuestro cuerpo, a veces sólo nos enfocamos en el hacer, en el ajetreo de la vida y no nos damos la oportunidad de escucharlo. Como dicen Bertherat y Bernstein[4]: “el cuerpo habla, el cuerpo tiene sus razones, necesitamos entenderlo”.Un líder debe tener la capacidad de no mezclar los problemas de casa con los de la oficina, no acarrear las cosas que preocupan de un lado al otro y aun más complicado, que sus colaboradores, mediante sus correctas relaciones, ayude a generar un buen clima organizacional y evitar situaciones donde genere y se autogenere estrés. Hace tiempo una persona muy allegada que contaba con una salud bastante aceptable, de pronto vivió los dos eventos más traumáticos de su vida: el primero, ¡la muerte sorpresiva de su prometido el 18 de enero de 2001, el día que pediría su mano, simplemente nunca llego! El segundo, después de pensar que no habría dolor más fuerte que este, 19 de mayo del mismo año, otro accidente le arrebataría la vida a su papá, mamá y sobrina de tan solo 3 años de edad. Le invadían sentimientos de dolor, impotencia, culpabilidad, coraje y más. Constantemente se reprochaba a sí misma no haber podido evitar la muerte de su prometido (donde horas antes de su accidente había tenido una fuerte discusión), la de sus padres y sobrina (recordando cuantos días importantes de la familia, los pasaba lejos de ellos por no poder hacer a un lado el trabajo) y por si fuera poco, el haber dejado todo por alcanzar un éxito laboral, que resulto ser algo pasajero y que perdió al encontrarse en el desequilibrio emocional.Le atormentaba pensamientos y sentimientos negativos, increpaba a Dios, se revelaba; no lo aceptaba. Al poco tiempo comenzó con un síntoma de un padecimiento de la glándula tiroides (enfermedad que por genética estaba propensa a padecer, con antecedentes de abuela, tía y madre), la también conocida como enfermedad de Graves o Hipertiroidismo; los síntomas se le fueron evidenciando poco a poco: nerviosismo, temblor en las manos, taquicardias, arritmias, ansiedad y una pronunciada exaltación de los ojos[5] que la obligó a consultar a un médico especialista. El endocrinólogo le mando a realizar análisis clínicos que confirmaron el padecimiento; desde entonces comenzó su “vía crucis”. Los medicamentos le hacían daño, su estado de ánimo empeoraba y se complicaba la enfermedad. La mayoría de los médicos que consulto, no veían ninguna reacción de su enfermedad con el dolor que le había causado la muerte de sus seres queridos, “no hay estadísticas”, le decían.Poco a poco después ella y familiares, se dieron a la tarea de averiguar las causas psicológicas de este padecimiento (independientemente que sea congénito), se fueron percatando de la relación que guardaba esta enfermedad, con los sentimientos que experimentó en su proceso de duelo. Durante este proceso ella pretendía mantener una “imagen” como respuesta al mundo: “Yo no me quiebro, yo soy fuerte, yo puedo con esto y más, yo soy capaz de sobreponerme y no anularme por el dolor” (Una nota con esta leyenda fue encontrada dentro del libro Verónica decide morir de Paulo Coelho), reflejaba tanta arrogancia, falta de conciencia y a la vez culpa inmerecida, que inconscientemente, se estaba fabricando una fuerte somatización del problema.[6]Al leer a Federico Navarro, doctor psicoterapeuta corporal, confirmó lo siguiente: “el hipertiroidismo es causado por una prolongada ansiedad, por un estado de estrés, que hace que la glándula hipófisis trabaje de más”[7] (Aquí está la justificación de todo el relato anterior).Algunos autores alemanes han comprobado que esta enfermedad acontece después de momentos de pánico y amenaza, es decir, “si la persona enfrenta un cambio en su vida y en especial si se encuentra cargado de responsabilidades ansiógenas que le ahogan y le aprietan la garganta”. Imagínate, todo el daño que se había hecho sin proponérselo, se había atrevido a creer que podía evitar la muerte de sus seres queridos, como si tuviera la potestad de ser un dios que puede dar y quitar la vida, en lugar de considerarse una simple novia, hija y tía y que no podía haber hecho más. Después de varias terapias (el hecho que uno se acerque a un psicólogo no es señal de locura, bueno quizá si un poco, es más bien porque ellos tienen los conocimientos necesarios para trabajar la mente y así ayudarte a salir de este tipo de problemas), ella se percató que lo que necesitaba era aceptar, hallar la humildad y sabiduría para reconocer sus límites y tener compasión por ella misma, perdonarse. Cuando lo compendió su salud comenzó a mejorar, si bien el daño ya estaba hecho, pero su autoestima se restablecía poco a poco y los medicamentos comenzaron a funcionar de la manera correcta.Se debe entender que nuestro cuerpo es sabio, no hay afuera sin adentro, no hay cóncavo sin convexo[8], no hay alto sin bajo, simplemente Dios lo ha hecho perfecto Se llegó a este mundo equipado con un cuerpo maravilloso, un cuerpo que funciona como un milagro divino.La vida es la gran escuela, en ella se encuentra la oportunidad de aprender, mientras no se pasen las materias, no se puede aprobar y pasar al siguiente ciclo, así de sencillo y así de complejo.Existen algunas sugerencias generales para combatir el estrés:ü Reetiqueta tu problema: dale al problema una connotación positiva. Si el tráfico es desquiciante, es la oportunidad y un reto para ejercitar la paciencia (no esperes pedirle a Dios que te de paciencia y despertar de al día siguiente siendo el hombre de la paciencia andante, el siempre te dará situaciones donde tú mismo puedas desarrollarla), aprovéchalo para oír música o para poner un disco y repasar la pronunciación del idioma que estas aprendiendo, en lugar de insultar a los otros conductores.ü No reprimas todas tus ideas, sentimientos y necesidades: no te conviertas en una olla Express, trata de expresar tus ideas y necesidades (solo fíjate muy bien a quien) de manera respetuosa y oportuna.ü Aprende a conocerte: detecta en ti mismo los signos del estrés e investiga/descubre cuáles son las actividades que pueden relajarte y practícalas (respiración, relajación, masajes, concentración, yoga, reiki[9], aromaterapia, las flores de Bach, kinesiología[10], autogenia[11], entre otras), si el recurso económico no te deja tomar alguna opción de las señaladas entre paréntesis, haz ejercicio en las noches y bueno, si tu peor enemigo es el ejercicio, haz esculturas con plastilina (es muy relajante). Encuentra lo que está a tu alcance y lo qe te funciona mejor.ü Tener perspectivas y metas realistas: si te exiges más de lo que realmente puedes lograr, es probable que te encuentres todo el tiempo estresado y frustrado. Establécete metas pequeñas y cada vez que logres una, reconócetelo y no esperes que los demás lo hagan.ü Mejora tus hábitos: una dieta nutritiva que contenga todos los grupos de alimentos ayuda al sistema nervioso y al estado de ánimo. Es importante dejar hábitos que sabes que no te ayudan, como el cigarro . Es realmente importante y fundamental que seas constante y no aflojes, el paso. Recuerda que lo más valioso que tienes en la vida es a ti mismo, no te descuides y dimensiona si vale la pena que hoy corras, grites, insultes, llores, estés triste, te preocupes, alteres, desanimes, en pocas palabras TE ESTRESE para que el día de mañana por una parálisis, infarto o cáncer no puedas correr persiguiendo a tus nietos, ni gritar el gol de tu equipo de fútbol favorito o ni llorar de alegría frente a un milagro de Dios. Pon en una balanza lo que quieres y tu decisión, revisa que estés haciendo lo correcto y recuerda, que el mejor remedio contra el estrés es la felicidad.“Si la vida te da la espalda… pregúntale que hacer a Mafalda”[12] [1] Ordenación, ciencia que estudia los principios, métodos y fines de la clasificación. [3] Estrés nocivo [4] Bertherat, Therese. Bernstein, Carol. El cuerpo tiene sus razones. Paidós. Argentina. 1987. [5] Exoftalmos óptico. [6] Se dice de un conflicto mental que se logra materializar. [7] Navarro, Federico. Vegetoterapia caracteroanalítica. 2ª. Ed. Publicaciones Orión. Escuela Española de Terapia Reichiana. España.1996 [8] Gracias padre por el ejemplo [9] Capacidad que tiene cada persona de convertir su cuerpo en canal de energía universal curativa. [10] Sistema para encontrar los desequilibrios en la energía del cuerpo-mente. [11] Induce la respuesta de la relajación en el cuerpo-mente. Busca estimular las propias reacciones. [12] Refrán con picardía mexicana a medias. |
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M.B.A. Fernando Aguirre y Hernández